miércoles, 11 de junio de 2008

Y De Nuevo.


Y de nuevo tus labios
intentando nuevamente
cubrirme de besos,
de nuevo, tus ojos,
intentando penetrar
por todo mi cuerpo, y de nuevo...

Tus manos, tus dedos,
acariciando cada uno de mis rincones,
aquellos que nunca olvidas,
los que siempre llevas contigo,
en tu mente, con mi aroma de hembra...

Y de nuevo, mis escalofríos,
mi placer, mis deseos y mis ansias
revoloteando por tu hombría,
deseando que la ataque tu virilidad.

Y de nuevo la noche,
cayendo estrepistósamente por nuestros cuerpos,
de nuevo el universo cogido por nuestras manos,
nuevamente, otra noche más, nos volvemos ha hacer ríos.

Intento.



En estos días, solamente intento
que nada se me escape de las manos,
controlar todo aquello que siento,
no sonreír tanto, cuando charlo contigo;
intento... que en mi mundo,
no te cueles tan facilmente,
quizás o tal vez,
me gustaría hacerme la interesante,
pero es algo que nunca fue conmigo,
intento aparentar que no me causas alegría
cada vez que sueño tu nombre.

Cuando tú apareces, mis intentos,
pasan a formar parte del olvido.

Intento... guardar mis secretos
todos aquellos que jamás podré confesar,
proclamar al viento,
que soy rebelde sin serlo,
negarte...
lo que noche a noche haces a mi piel,
volar sin tener alas
y no tropezar con la misma piedra.

Intento...
no creer más en ti y así,
jamás te podrás apoderar de mi alma.

Y al pensarte, esbozar mi mejor sonrisa,
hacerte cómplice de mis muchos sueños,
intento... con mil palabras, enamorarte,
borrar mis malos recuerdos
que hasta ayer estuvieron,
robarte las noches y adueñarme de tus días,
asi el azar no sería mi única esperanza.

Intento... simplemente,
no morir en el intento,
que mis besos no sean aquellos
que robó el viento,
que junto a ti, mi vacío se me pueda extinguir.

Intento... poder legarle mi vida a las palabras...

A Mi Padre.


Intento controlar la pereza que me embriaga
hacia este camino por recorrer
y de las pequeñas partículas de eternidad
que siempre desfilaban sobre nosotros,
por las hojas de las arboledas jugueteando con ellas,
como pequeñas luces que brillaban más que el sol
y goteaban en nuestro respirar con delgadas risas.
Ahora te imagino y veo tu rostro con un brillo dulce y lejano,
mientras que observo, mi sombra distenderse
hacia las piedras de este camino por hacer
y que tan largo se me hace, sombreado en partes
y clavado de oblicuas lanzas descoloridas por el tiempo.

Me gustaría que de las ramas colgaran lienzos de seda transparente
o que las telarañas, entre azulonas y débilmente plateadas,
se desprendieran y cayeran hasta los rosales una y otra vez;
estaría bien un coro de sirenas que inunde este túnel claro-oscuro,
esta ausencia en que se ha convertido mi mundo
y que hiciera girar el marco hondo y extendido
que forman los árboles que bordean el camino;
podríamos ver los candelabros encendidos dentro de los troncos huecos,
lanzando sus ilusiones verdes y grises, aplanadas y convexas,
por los hoyos y fisuras de sus cortezas deterioradas
por el avance de los días y el roce del horizonte
con la distancia que se extiende en mi mirada, que cae en nostalgia;
se veríamos aquellas velas púrpuras de que me hablabas,
aquellas que con saladas luces, emergían entre la playa y la costa,
en vez de los pistilos, de las flores grises, pardas y violetas
que puse un día sobre tu fría tumba,
entonces, el cantar de las aves callaron para siempre.

Me sentiría mucho más completa, más feliz si advirtiera
que nuestros ojos se refregaran, desapareciera en el aire callado
ese arco iris cascado que nace de un trozo apagado de mi nostalgia,
como algodones anaranjados y se extendiera por el borde derecho del camino
hasta perderse tras una cortina zumbante muriendo en esa densidad,
atiborrada de silencio, del cielo desierto y sin respiración;
pero no, no es la melancolía la que cuartea el rumbo de mis ocasos,
todo… es eso que inunda mis ojos de dolor y me templa los músculos de las manos.

¡Cómo quisiera agarrarme a ti…!
y buscarte para despertar de un mal día, una mala semana,
una mala etapa, pero nuevamente me encuentro en la rutina que tanto me llena,
y… ¡quiero gritar! ¡Hablar de ti! , pero es tan complicado…
Ya no me dejas reflejarme en tus ojos…
Complicado es pensarte sabiendo que no estás aquí…
Muy complicado, explicar con palabras lógicas este sentir…

¡Brota ya, libre mi sonrisa y no quiero evitarlo!
haciéndome olvidar los árboles raros que te mostré
y lleno mis manos de tus flores y de nuevo te digo:
confío en ti… estarás siempre conmigo, estés donde estés…

A La Memoria de Mi Padre.

Pies Descalzos.


Siempre estoy con mis pies descalzos…
intentando poder encontrar mi rumbo,
y miro mis manos... hay tantos vacíos entre ellas
y demasiada oscuridad en mis ojos,
desapareció aquella estrella que era guía,
pero mis instintos me dicen
que puedo caminar hacia mi misma…
Hoy este laberinto es compartido
con más personas que se acercan a mi espacio,
buscando salidas y encontrándose tan sólo
con mis letras pérdidas…
Intento desesperándome, recuperar mi confianza
y ver las piedras de mi camino…
me afianzo en trazar mi futuro
en un sendero limpio...
Ya me niego a seguir en la oscuridad,
quiero y necesito tu protección…
deseo mis pies descalzos
caminando a la par de los tuyos
trazando un sendero de ilusiones
y promesas no pronunciadas…
sentirme a tu lado, pie a pie…
compartir el rumbo y dejar huellas
en una misma dirección…
Y en ese instante...
el cielo cobijará nuestras huellas…
¡Arriésgate! camina a mi lado
déjame confiar en ti…
en esa sonrisa que escondida, te guardas…
¡Sígueme! te muestro cuanto tengo
y te quiero aquí conmigo,
en este camino que tú has iluminado…
Descalzos los pies, sin poses,
dejando que suceda, que el cariño surja lento,
crezca, se desparrame y nos inunde…
¡Camina conmigo…!
presentí que tú, eras mi destino
y por ti, encontré el rumbo,
ahora... no dejes que me pierda…