
domingo, 8 de junio de 2008
En Algún Lugar.

A Fuerza De Ti.

Y Mientras Tanto, Vivo...

Me He Podido Mirar En El Espejo.

Hollín de Sueños

De Las Faltas Y Las Sobras.

Mi Último Tren.

He querido venir mil veces antes para escribir lo que ahora expongo. Tenía tanto miedo deque no estuvieses. No estabas. En mi pensamiento sólo tengo atesorados cada segundo transcurrido, cada minúsculo instante, cada detalle del lugar, cada una de las personas que ahí estaban y no sé porqué causa o motivo, prefería dejarlo así. Aunque esta vez fue como si mis lpalabras tuvieran vida propia, Una letras tras otra, unas a pasos lentos, otras, dando pasos de gigantes y después de una hora, busqué pensar en otras cosas para ignorar mi destino, sí, porque así es como lo sentí, me sentí como cuando se llega hasta una estación después de un largo vagar y un gran peregrinar y algo dentro de mí me decía: ¡quédate, no pienses en irte, date otra oportunidad!. Recordaré siempre ese día. El peligro se quiso disfrazar de providencia. En el tren, mi parada era la siguiente, no habría ninguna otra en la que apearse, mi destino tocaba lento a su fin, a su conclusión, pero nuestras palabras venían entrecruzándose y solo quedaba por comenzar el diálogo. Me sorprendiste con unas rápidas letras que se arremolinaban con movimientos sutiles, y me levanté del asiento, creía que eso no podría ser a mí, nunca jamás había tenido esa sensación tan inexplicable que me abrazó en la distancia. Eran tantos los que daban sin pedir... Obviamente, era en ese instante o no sería ya nunca. Y me quise quedar detrás de ti, en la sombra, te veía como una persona muy superior a mí y me acorbadé. Necesité por unos instantes apoyar mi mano en tu hombro para que te giraras, pero no podía ser, no estabas frente a mí, nos separaba una pantalla fría, que irradiaba tanto, tanto calor... tanto cariño... y yo seguía sin poderlo creer. Pero algo hizo que me entregaras la sonrisa más hermosa que alguien me pudo dar. Y nuestras almas no tuvieron más necesidad de tiempo para entenderse y comprenderse. Hemos caminado juntas, sin dejar de cogernos la mano, y hemos llegado hasta el banco más alejado de la estación. Ya han crujido las maderas pintadas con un rojo fuerte cuando apenas nos sentimos y el crujido siguió a nuestras palabras, fue como si una orquesta de fondo tocara solo para nosotros. Y quise escapar de todas aquellas personas, del mundo, del viento, de la realidad, pero no lo logré, algo en mi no quería que me marchara, que los dejara a todos allí. Todavía siento esas manos buscando la mía, aún recuerdo mi cuerpo temblando, y no temblaba por miedo, sino por todo lo que me querían entregar. Y lancé un beso al aire, con la esperanza de que la brisa a cada uno de ellos, les acariciara la cara. Hoy, nos queremos como nunca. Soñamos como locos que cuerdos, trenzan palabras al aire, son una caricia al alma y volamos, sí, volamos como grandes magos. Esas horas, aún no sé bien cuantas fueron o si fueron horas, a veces pienso que sólo fueron unos instantes, unos segunderos en el reloj, pero reunieron todos los momentos de felicidad en un instante, en un suspiro. Han pasado ya siete meses. ¡Siete! Y cada día busco el nombre que te tuve que dar para saberte, para sentirte. Y me inventé uno, pero antes de poderlo encontrar, fueron muchos los escogidos, Ensueño, Anhelo, Espejismo, hoy sé como te llamas ya, y es Gratitud. Disculpádme si no os gusta, pero no encontré ningún nombre que os venga mejor y que se pueda encarnar en vosotros. Algunas veces pienso que nunca existió el banco, ni ese tren, ni aquella estación. He dudado muchas veces de tu existencia, te he negado como lo hiciera Pedro con Jesús, pero todo fue inútil. Eran excusas. El banco está aquí, frente a mí, como lo imaginé: tan triste, tan cómplice. No hubo, no hay, ni habrá otro momento igual que equipare al que viví y sentí. Y pensé que estaba loca, pero... ¡Que locura tan maravillosa! La locura de no sentirme más sola y de saber que a alguien le immportaba algo. Ésta locura que hoy recuerdo ¡Que noche tan extraña y tan maravillosa a la vez! Y no sólo aquella noche, sino esta noche también... Por fin llegó mi tren ¡ Mi último tren llamado Poesía_ Amistad!
VIVIRÉ MÁS ALLÁ DE LA MUERTE.


