Mis manos yacen ya en el suelo...
quedaron rotas de tantas caricias entregadas.
Entrelazando mis dedos, acaricio
aquellas caricias tuyas que dejaste
en mi piel olvidadas.
Rodeo lentamente mi cuerpo,
dibujando el aroma de tu sudor.
Ya conoces mi sombra,
sabes que no recuerdo
los momentos sin ti...
apenas pude sentir la vida
cuando tú no estabas.
Y sin cerrar del todo mis ojos, sueño...
con tu dulce y lenta manera
de hacerme el amor;
con aquellas palabras que de pasión, me llenabas,
acelerándome el ritmo cardíaco;
tus ojos, tus miradas, mojándome los sentidos.
Cierro los ojos, ahora sí, reteniendo en mis pupilas
tantos y tantos momentos llenos de simplezas
que día a día, me regalas.
Maravillosos momentos de espaldas desnudas,
de posturas, de dedos que suavemente se deslizan...
En un breve intento, quiero aprisionar tus labios contra los míos,
conozco cada milímetro de tu lengua recorriendo mis lóbulos,
una y otra vez,
disipándome en tu cuerpo con mis ganas, a flor de piel.
Podría dibujarte sin pincel y sin lienzo,
podría describir perfectamente tu olor,
tu sabor, cada lunar de tu piel...
Podría bordear a oscuras, tus labios
y humedecerlos con los míos.
Abro los ojos y sin tú estar, puedo tocarte
y sentir todas las huellas
que dejas al irte cada noche...
pronto volverá la noche sin piedad
y nuevamente me dejarás morir por dentro.


