jueves, 21 de agosto de 2008

Una Ausencia




Queria hablaros sin importancia, de algunas persona que desde hace un tiempo ya, me hacen sonreir desde que me despierto hasta que duermo; de quienes sin querer, me han quitado de la cabeza el fantasma que ni yo ni nadie pudo alguna vez espantar; de aquellos que me llenan el corazón de caricias; quienes me escuchan atentamente y comparten inquietudes conmigo; a quienes echo de menos incluso, antes de irme de su lado; de quienes me besan y me entgan besos sin tocarnos, quienes me etregan su abrazos me abrazan en la distancia, de quienes nunca tuve malas pabras a pesar de mis errores; con quienes sueño cuando duermo y en mi cara dejan una sonrisa tibia; de quienes me cojen de la mano cuando sienten que no estoy bien...




Quienes a diario tantas cosas me están enseñando (día a día aprendo más a su lado);de quienes comparto tanto... con quienes soy yo misma...


Se que todo esto suena sencillo... pero para mí es algo muy importante el decirlo aunque sea en este pequeño rincón del alma.








Hoy volvió nuevamente a mí,


hoy he vivido una pesadilla,


y no estoy segura


de si ya he despertado.




Pero no me preguntes por ella,


no puedo contarla.


No es porque no la recuerde


como ocurre con muchos sueños.




Aún persiste en mis oidos


la voz hecha ruido,


aún guardo en mi retina


la nítida imagen del miedo,


y, en mi corazón,


ambas cosas se crecen


y me amordazan... impidiéndome hablar.




Hoy volví a revivir mi pesadilla,


esa que cada día me visita;


hoy, ayer. y mañana...










Volveré...







Empeño

Ya hoy he dejdo caer sobre tu santo nombre
esta carne convertida en pensamiento...
páginas colmadas de letras mirándote
a través de una ventana que se asoma al mar,
confidencias que salen a través de una puerta,
ésta que se abre en mi memoria.
.
Y miro y veo que ya me encuentro
al otro lado de esa sed que quiere,
y no puede rasgar ya esta piel curtida;
tampoco clavarse como daga en la herida.
.
Y me abro al amanecer de este tiempo;
como si se tratase de una tibia y tenue luz
que convirtiera en mansos los caminos andados;
ahora soy como el pan que sobre la mesa,
espera y espera... ese hambre que envejece
por estar llena de tanto y tanto amor;
aquella fruta que cae sobre la vasija de porcelana
como si fuese puro y devastador deseo.
.
En esos umbrales se rompe la piel
y así... se albea la mano de tanto rezar
esa palabra que se niega a llegar a tus oídos.
.
Ahora, ya no quiero dejar caer tu nombre
sobre mi carne, ahora lo dejaré volar,
elevando así los rezos;
palabras sobre unos labios
para que sanen la herida que quedó en el mar,
dejándolo caer sobre el reflejo mísero
que siempre, ocurra lo que ocurra,
se empeña por querer sobrevivir sin ti.

Tiempo Anciano

Me he mirado al espejo
y vi como no me perdonan los años,
aquél tiempo anciano viene por mí
y yo sin embargo, no lo quiero a mi lado...

Y me intento evadir de ellos,
que sus ojos no me miren más,
huyo cual cobarde de los años
que vienen en mi busca,
que ilusa soy... ¿verdad?.

Intento escapar de esa red
que desde mi nacimiento me tendió,
como el pescador al pez del mar.

No, los años no me perdonan,
sin embargo dentro de mí,
yo a todos ellos los perdono;
un puñado de ellos
me enseñaron a envejecer
y me miro en el espejo
y me veo con todos ellos...

¡Maldito tiempo!
¿Porqué has de pasar tan aprisa?
no me das tiempo a nada
y esta vida se me hace tan corta...

Yo os perdono, te perdono, años,
haz lo mismo tú conmigo;
no fijes tu mirada en mí
y déjame envejecer como una vez soñé,
dibujando arcoiris en mi cielo
y unos sueños sin final.

Déjame que acaricie la vida
como jamás pude acariciarla;
déjame un poco más de tu tiempo
para poder ser un poquito feliz.

Papel

Eres tú, sólo tú, quien arrastra
esta brisa de mi pena ya solitaria,
de aquellas que siempre digo,
cuando estás y cuando te has ido,
y las digo para que pueda quedar
algún día alguna remembraza tuya y mía.
.
Eres tú, hoja de papel, esa brisa
que recorre mis inusitadas vivencias,
y que se fueron transformando
al paso de los años,
en grandes experiencias de mi vida,
y sólo así, escritas en tu borde
jamás traicionarán esta mente
que ya casi yace olvidadiza.
.
Aquellos enamoramientos de juventud,
que transformaron lentos
la eternidad de mi tiempo
y fuiste tú, mi papel,
quien las capturaste para ser esculpidas,
en este fugaz caminar de mi ausencia.
.
Con algo de dolor,
sufrimiento y desengaños,
pero en el límite de lo real,
donde tú, a pesar de pasar los años,
sigues ahí, resistiéndome,
y haciéndome todas la preguntas
que un día no te quise responder...
las quería guardar todas para mi,
para que en mi ignorancia
las pudiera por siempre olvidar...
.
Tú, a mi papel, ese que recolecta sueños,
fiel guardián de mis años,
sustento necesario de mi tiempo,
tú serás mi voz cuando ya me haya ido
y serás mi voz para mis nietos,
para los hijos que quedarán en la penunbra
de un ocaso casi olvidado,
tú, por siempre, la lengua de mi pensamiento callado,
quien como una vez mi padre me dijo:
" Todo es nada, princesa, si no se lee
y nada, es mucho, si se deja escrito".

De cualquier eternidad.

No quieras pronunciar más
aquellos silencios que fuiste anidan
dodía a día, en tus vuelos, sobre mí.
.
Todo volverá a empezar como antaño,
con lo imposible, con el sinsabor
de tener de nuevo que nacer.
.
Tal vez es que tú marchaste
o solamente, estás ya de regreso,
a las orillas mismas de mis rodillas,
en el hueco vacío de mi vientre,
asumiendo cada gemido mío,
perpetuando en mi piel, tus sudores.
.
Tal vez es que sólo te hice sueño,
o quizás una inapreciable realidad
que voy perdiendo al baile de mi sangre,
en el mismo ritmo de cualquier eternidad.
.
Quizás cualquier camino te conduzca
nuevamente a mi vientre, a mis calores,
a esta sed que tengo de ti.

martes, 12 de agosto de 2008

Sin Tocarnos

Seré sutil al hacerte el amor,
me dijiste con voz susurrante...
y yo te contesté:
sin tocarte, amor, acariciaré tu piel,
con esta poesía te hará sentir
un sin fin de emociones
y suavemente,
me filtraré por todos tus poros,
me afincaré en tus pensamientos
y seduciré la esencia de tu alma,
besaré tus labios con una sola mirada
y empezaremos este rito ancestral de amor.
Y tú sigues diciéndome,
con la misma voz...
Envolveré tu frágil flor entre mis caricias
y en una dulce fantasía de ilusión...
haré extremecer tu cuerpo desnudo
dibujaré tu cuerpo en esos versos
que con tu pasión dibujas en mi piel,
y te elevaré en la lujuria de mi pasión
en sueños inimaginables de fantasias.
Sin tocarte, mi amor, mis supiros
se adueñarán de cada latido de tu interior,
gimiendo a cada instante
... de placer,
imaginarás y sentirás
como se funde tu piel con mi piel,
entrelazados en un deseo único de amor,
y esa miel que sale de tu interior...
se mezclará con el sabor de mi alma.
Te mojaré...
humedeceré tus sensaciones
en la suave brisa del deseo,
y en silencio,
ambos nos tocaremos
la íntima humedad en el respiro
de las caricias ... sin tocarnos.
Tu respiración
penetrará sin compasión
en el fuego de mis deseos,
haciendo temblar a mi cuerpo
con esa exquisita devoción de tu amor.
Al final... sólo seremos suspiros,
sin tocarnos siquiera...

Alma Pasajera.

Llegó el silencio
cubriéndome de oscuridad;
amaneció de golpe y yo
... me perdí...
Una soledad fustrante,
una ausencia llena de nada;
pero yo estoy...
y sin embargo, no hay nadie.
Llega el silencio austero,
una ausencia de ti;
soy ese alma pasajera
que te roza un instante y luego,
cuando la intentas tocar,
ves que a tu alredor, no hay nada.

Esta noche.

A veces, suele ocurrir que psan por nuestras vidas, personas con las que tenemos más afinidad que con otras.

Suele ocurrir a veces, que algunas nos deja más honda huella que otras.

Ocurre que... nos hacemos torpes, quizás también un poco egoistas a nuestros adentros y no entendemos que no somos sólos; que somos parte de un todo inmenso, pero por unas cosas de la vida o por otras, nos sentimos, sin estarlo, huérfanos de otros sentimientos, quizás de un hola, quizás un saludo sin más, de que te cojan la mano en la invisibilidad de este medio, donde no nos vemos pero nos sentimos.

Así me he sentido esta noche, huérfana, abandonada de muchas cosas, vaciándome lentamente de lo que tenía por dentro; quizás es que traía conmigo tan poco... o quizás era demasiado conlo que venía, que tenía que descargarlo.

Sé que no soy nada perfecta, la contrario, mi imperfección en sí, me hace mucho más imperfecta que a nadie, pero a veces, se siente un nudo en el estómago y no precisamente de amor ni de emociones bellas, sino de desconsuelo, desamparo por parte de otros; quizás es solo mi mente, pero lo he sentido así. He visto risas y no he podido compartirlas, las he querido hacer mías, pero me he sentido tan inclusera...

No quisiera perder todo lo que un día tener, pero a veces denoto que lo voy perdiendo lentamente, como me pierdo yo misma en esta vorágine que el tiempo hace conmigo.

Intento recuperar, sin conseguirlo, el sentimiento primero, las sensaciones que me hiceron un día ser feliz entre los que conocí, las ganas de levantarme cuando me hundo, pero no consigo hacerlo, al contrario, me hundo aún más.

Me enfado con otros, sin ser ellos, los culpables de mi enfado, sino yo misma, mi propio yo, al esperar algo que no puede llevar, que no se puede entregar sin más ni darlo por nada.

Pero me equivoco, creemos... creo que soy especial y no es así, soy una mujer más, una persona que un día su tristeza la engulló por entera y no quiere volver a sentirla jamás.

Qué dificil se me hace poder explicar con palabras lo que ahora siento, yo, que siempre las he tenido tan cerca de mí, que no se me han resistido a nada... pero no puedo ahora buscar palabras que describan como siento interiormente, como me siento...

A veces, creo que no debería de entrar en donde siempre me siento abrigada, no es bueno sentirse siempre así, porque cuando el abrigo deja de cubrirte, te sientes tan necesitada, tan sola...

No quiero ni deseo que esto sea ningún discurso, ni tampoco ninguna declaración y mucho menos, una llamada para nadie, ni un auxilio que nunca llega, no quiero pedir, no puedo pedir, porque en verdad, yo nunca doy nada; y cuando esto ocurre, no puedes exigirle a otros lo que tú mismo no puedes entregar a ciegas y sin condiciones.

Y a veces, siento ganas de llorar, como ahora, quizás esté llorando ahora mismo, quizás es que ya ni lágrimas tengo que derramar; otras tantas, qusiera gritar, como quise hacerlo esta noche y otras muchas más noches.

Antes de conocerlos a ellos, simplemente, sobrevivía, ahora vivo y a la vez muere algo dentro de mí, lentamente.