domingo, 8 de junio de 2008

Y Mientras Tanto, Vivo...


Mis ojos, otro día más, se abren al alba y se inundan de esa primaria luz que asoma por mi ventana. Comienzan a despertar los pájaros en sus diminutos nidos, mientras mis sentidos, uno a uno, recobran la claridad del nuevo día. La sangre circula por la vertiente de mis venas; sin pausa, sube y baja entregando su caudal de savia al cuerpo, para que pueda respirar, caminar, pero sobretodo para que pueda amar. La mente comienza con fuerza su tarea recordando deberes y placeres a realizar por la mañana. Las manos se desperezan preparando el deambular de la jornada; se fortalecen para el trabajo o se suavizan para las caricias, que para todo habrá lugar. Y mientras tanto, vivo… Me seducen cantidad de cosas y otras, afortunadamente, a mi edad y ante mis circunstancias, dejaron de turbarme; el amor, hace meses que se desató ya en mi alma. Cosas que antes parecían superfluas, ahora poseen un valor incalculable; ni qué decir tiene el valor de las cosas trascendentales que me rodean. Me emociono admirando un ocaso junto al mar, mientras observo al sol que, sereno, se entrega rendido al agua que lo atrae. O al contemplar, tras la cálida intimidad de mi ventana, como la lluvia cae y hasta mí llega el penetrante aroma de la tierra mojada y ya saciada. Me conmueve la quietud latente que se presagia en la alborada, y la aparente melancolía de un crepúsculo que se perfila preñado entre sombras. Me gusta llenar los sentidos de primaveras y veranos, aunque no sea esas estaciones en la que nos ecnontramos y venero los tonos dorados y el olor a madurez que me regalan los otoños. La pasión inunda toda mi existencia… Y mientras tanto, yo sigo viva… Vivo y ansío beberme la vida de un sólo sorbo; enamorada de ella siempre he estado y hasta mi muerte ésta será mi cruzada. Levantarme cada amanecida enarbolando la bandera del vivir al viento y caminar, pasito a paso, maquillando con nuevas pinturas lo triste y deleitándome en lo bello que me aporte cada momento. Y así, día a día gastado, daré gracias, mientras añado una victoria más a mi íntimo y peculiar calendario.