
Hoy ya no puedo más, tengo la necesidad de derramar mis palabras sobre el papel blanco, desahogar mi mente, la tengo saturada de pensamientos. Necesito escapar de los constantes martilleos de mi mente, que una y otra vez, me van golpeando con fuerza mi interior.
Hoy tengo la gran necesidad de perderme entre la tinta de una pluma, hecha de teclas e imágenes en esta pantalla.
Se convierten en riachuelos de sonidos en mi mente, que se mezclan para hacer un relato de nada en particular, pero que deja mi mente vacía de las cosas que no tienen importancia porque contaminan mi sonrisa.
Así se quedarán escritas, olvidadas, colgadas en un mundo casi real, que para muchos, no es cierto, en este mundo al que llaman, cibernético.
Hoy, quiero escribir, lo necesito. Se puede escribir diciendo nada y dejándolo saber todo. Entre palabras se puede adivinar lo que en tu mente gira, las vueltas que le das a las cosas. Se expulsan los pensamientos, todos, aquellos que nos hacen bien y los que nos dañan, desechando los que nos hacen daño.
Hoy al levantarme vi que el sol brillaba, pero mi interior estaba en completa oscuridad, perturbado por cosas que realmente, no tienen importancia. ¿Por qué le damos más valor de las que se merecen?
Hace unos días que estoy preocupada por algo que lleva un poco de tiempo quitándome las ganas de dormir, y que a diario o casi a diario, viene y se va… voy a intentar que este fin de semana, mi desánimo, dejarlo aquí colgado, intentar como pueda, que se me note mi alegre sonrisa ( aunque quien bien me conoce, sabe que no está, no la siente), viendo a todas las personas que me quieren y que la pintan en mi cara cada día.
No quiero escapar de mi misma, ahora no podría, se donde estoy y como he llegado aquí, lo que no sé es donde voy a llegar, si es que algún día llego. Sigo mi camino, no esquivo los baches, intento saltarlos.
Mis ideas son frutos de mis experiencias, maduros o inmaduros, todavía queda un largo camino por recorrer. Las ideas, algunas están grabadas en la mente, otras en el corazón, y otras no desaparecen, sino que se transforman con el tiempo. Mis ideas, las que dejo impresas en papel, papel de pantalla.
Algo se mueve en mi, algo especial mientras mis dedos martillean las teclas.
Me liberan mis propias palabras y sube mi ánimo dejando escapar las tristezas. Siento como el desánimo se levanta y se esfuma, naciendo una nueva sonrisa entre las letras, que aunque tristes, me regalan la libertad que necesito.
Si me hubiesen dicho hace tiempo ésto, no lo hubiese creído, que escribiendo podría excarcelar mi alma de tanto peso. Hoy, como todos los días, aquí sentada, me siento bien, desatado mi yugo de pensamientos, mientras derramo mi alma con estas palabras.
Comprender estos pensamientos, no lo puede hacer nadie ( o casi nadie), o tal vez, no quieran ser comprendidos, tan solo leídos, escuchados… tan solo eso…Dejo que mi alma se levante y extienda sus alas, quiero que toque al cielo, desatando las cuerdas que quieren amarrar su libertad al yugo de un pesar sin sentido.
Ignoro las palabras vacías, que solo sirven para intentar atar mis pensamientos a los de nadie o a los de algunos, las ignoro, porque no merecen la pena, no deseo que me causen tristeza en esta vida que tanto me enseña, una vida que me aporta de los que me rodean día a día, sonrisas sin fin, un cariño y un amor sin igual, lmi paz interior cuando lo deseo y miles de cosas buenas a las que me aferro para dibujar en mi alma, un ángel dorado de amistad y de felicidad.
Quiero estar por encima de esas palabras, me quedo quieta y pienso, que no debo caer en el mismo error una y otra vez, porque aunque mi alma esté herida, envenenando mis pensamientos con mil pociones enfermas, aunque tenga el poder de escupirte a la cara, mil palabras más para hacerte sentir congoja, hoy, voy a decir que no; hoy quiero elegir como privilegio de ser libre, cerrar mi boca, guardar el veneno de la ira y la frustración y ponerla en un papel en blanco, donde el tiempo, neutralizará ese poder maligno y repugnante que tiene.
No solo por mi bienestar, si no también por el tuyo, porque para mi, tienes un valor como persona, que nunca perderás por muchas flechas que te puedan lanzar otras lenguas, y a la vez, porque yo también he de valorarme, como persona, como mujer y como madre, no voy a lanzar ya ni una sola flecha, ni un solo dardo de coraje necio que no llega a ninguna parte.
Dejémoslo aquí, hasta aquí ha llegado la impotencia, hasta aquí, el río de palabras que no van a ninguna parte.
Hoy me apetecía escribir aquello que da vueltas en mi, antes de que se pudra en algún lugar dando vueltas, las derramo al sol, para que él las pueda secar, la suciedad quedará en el suelo, lo demás se evaporará, volviendo de nuevo a su sitio, para dejarse caer en llovizna otro día, cuando el aire lo sienta menos denso de carroña.
Escribo, porque es lo único que sé hacer mejor, es lo único que me libera y al final de esta prosa, mi alma flota en las nubes, porque el peso innecesario que cargaba, se ha quedado impreso en estas líneas. Voy a intentar alcanzar mi yo espiritual, voy a conectarme con aquello que aporta cosas buenas en mi vida, positivas, inhibidoras de mi espíritu, voy a volar entre las nubes del cielo azul, porque así, es como yo lo deseo y lo necesito…

1 comentario:
Querida mía: Vuela alto siempre, como lo has hecho ahora, lanzando al viento toda esa carga emocional que te aplasta el alma. Vuela alto, cariño, y no vuelvas atrás la cara, no detengas tu vuelo magistral y a esas nubes negras que quieran ensuciar tu libertad...míralas desde arriba...allí no te alcanzarán.
Un abrazo de Marcamar
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