domingo, 8 de junio de 2008

De Las Faltas Y Las Sobras.


Hay tantas emociones dentro de nosotros mismos, Tantos deseos de ser satisfechos, tantas ilusiones Que no se pudieron colmar… La desesperación a veces se adueña de nosotros Sin poderlo evitar y sin quererlo, pero… Es tan grande la necesidad del día a día, Que no podemos guardarnos las emociones en los adentros, Tan sólo unas palabras llenas de simplezas, o tal vez Un... necesito tu ayuda, un te quiero esbozado con el alma. No debería pedir esta noche nada, a veces creo que eso No sería necesario el hacerlo, ni el pedirlo con la voz O las palabras. La vida nos da a algunos más que a otros y no por ello Somos mejores ni peores que el resto del mundo, Simplemente a algunos nos tocó en esa rifa de la vida Más que a otros, más sentimientos, más pensamientos, Más deseos, más necesidad, más desesperación… Ya no deseo dejar viajar a mi imaginación, esa que de continuo viajaba libre por el pensamiento, ya no existen los momentos, esos fugaces que alegran el alma, entonces me pregunto… ¿ puede haber así alguna alegría? A diario me asombro de mí misma, pidiendo amor en cada esquina, En casa hueco que veo salir del alma, en cada palabra… Solicitando lo que nunca creí que haría, mendigando ese cariño Que a unos les sobra y a otros, nos falta. No debería de ocurrir eso, pero ocurre y sé que no debería de ser así la vida que nos toca a muchos que jugar en este casino del destino. Yo, me desconozco, nunca vi a esta mujer pidiendo una brizna De lo que muchos tienen de más para entregar sin saberlo. Ya no podemos cambiar, ya no, tan sólo podemos pintar De distinta forma ciertos detalles y coleccionarlos a borbotones Para poder notar los cambios. Quizás dentro de mí, sea egoísta, tal vez lo sean los demás, Quizás lo seamos todos o tal vez, nadie, pero ahora pienso No en mí, sino en aquellas personas necesitadas en verdad. A veces me digo, que no nacemos para recibir tanto, Que no hemos venido hasta este mundo para dar tanto Y que cada cual debería de conformarse con lo que el destino Le tiene preinscrito, como si fuera una receta médica impuesta. No sé a donde me llevará mi falta de sueño, pero a veces En escribir cosas como esta.
En momentos como éste
Las estrellas destelladas del tiempo
Susurran a mis oídos
El suave y dulce murmullo del silencio
Que me ha adherido a esta vida.
Amanece siempre tan pronto…
Que los luceros se vuelven mi guía
Y siento como si el tiempo
Se detuviera en una mirada
Mientras mi corazón se siente aletargar
En este torrente de soledades.
Me siento tantas veces tan sola…
Con el cielo de mis ojos nublado
En ese fluvial desliz de mis lágrimas
Que vacilan en mis mejillas desconsoladas,
Y tan sólo una imposible esperanza:
Que algún día mis ojos consigan amainar el llanto.
Más allá de donde me encuentro, en el horizonte,
Se desvanece ese sueño y se convierte en espanto,
La ilusión se hace vana y así me encuentro de nuevo
En los destellos que me entrega el tiempo,
A la mano siempre de esas estrellas fugaces
Que se convirtieron ya en aquellos añejos momentos.
Son todos mis grandes momentos de soledad…