martes, 24 de junio de 2008
La Historia de Dos Vidas.
El Pincel de la Hombría.

sábado, 14 de junio de 2008
Papel.

Ya No.

Tu piel...
tu piel quise una noche
que fuera mi refugio.
Tu piel... la deseé.
*
Tus labios...
Tus labios me saben a ambrosía,
majar para la sed de los míos.
Tus labios... agua de mis deseos.
.
Tus manos...
Tus manos las quise conmigo
recorriéndome la piel,
suscitando mis más recónditos deseos.
Tus manos... siempre estarán con mi piel.
.
Mi alma...
Mi alma junto a la tuya camina,
se adentra entre tus deseos
y te inunda del más puro placer.
Mi alma... siempre tuya.
.
Mis silencios...
Mis silencios, los que me guardo,
los que no digo y callo,
los que hacen mirarme con espanto.
Mis silencios... te pertenecen.
.
No. Ya creo que no,
no me los he callado.
.
Unos pasos, o tal vez, uno solo.

Necesidad.

miércoles, 11 de junio de 2008
Y De Nuevo.

Tus manos, tus dedos,
Y de nuevo, mis escalofríos,
Y de nuevo la noche,
Intento.

En estos días, solamente intento
Cuando tú apareces, mis intentos,
Intento... guardar mis secretos
Intento...
Y al pensarte, esbozar mi mejor sonrisa,
Intento... simplemente,
Intento... poder legarle mi vida a las palabras...
A Mi Padre.

hacia este camino por recorrer
y de las pequeñas partículas de eternidad
que siempre desfilaban sobre nosotros,
por las hojas de las arboledas jugueteando con ellas,
como pequeñas luces que brillaban más que el sol
y goteaban en nuestro respirar con delgadas risas.
Ahora te imagino y veo tu rostro con un brillo dulce y lejano,
mientras que observo, mi sombra distenderse
hacia las piedras de este camino por hacer
y que tan largo se me hace, sombreado en partes
y clavado de oblicuas lanzas descoloridas por el tiempo.
Me gustaría que de las ramas colgaran lienzos de seda transparente
o que las telarañas, entre azulonas y débilmente plateadas,
se desprendieran y cayeran hasta los rosales una y otra vez;
estaría bien un coro de sirenas que inunde este túnel claro-oscuro,
esta ausencia en que se ha convertido mi mundo
y que hiciera girar el marco hondo y extendido
que forman los árboles que bordean el camino;
podríamos ver los candelabros encendidos dentro de los troncos huecos,
por los hoyos y fisuras de sus cortezas deterioradas
por el avance de los días y el roce del horizonte
con la distancia que se extiende en mi mirada, que cae en nostalgia;
se veríamos aquellas velas púrpuras de que me hablabas,
aquellas que con saladas luces, emergían entre la playa y la costa,
en vez de los pistilos, de las flores grises, pardas y violetas
que puse un día sobre tu fría tumba,
entonces, el cantar de las aves callaron para siempre.
Me sentiría mucho más completa, más feliz si advirtiera
que nuestros ojos se refregaran, desapareciera en el aire callado
ese arco iris cascado que nace de un trozo apagado de mi nostalgia,
como algodones anaranjados y se extendiera por el borde derecho del camino
hasta perderse tras una cortina zumbante muriendo en esa densidad,
pero no, no es la melancolía la que cuartea el rumbo de mis ocasos,
todo… es eso que inunda mis ojos de dolor y me templa los músculos de las manos.
¡Cómo quisiera agarrarme a ti…!
y buscarte para despertar de un mal día, una mala semana,
y… ¡quiero gritar! ¡Hablar de ti! , pero es tan complicado…
Ya no me dejas reflejarme en tus ojos…
Complicado es pensarte sabiendo que no estás aquí…
Muy complicado, explicar con palabras lógicas este sentir…
¡Brota ya, libre mi sonrisa y no quiero evitarlo!
haciéndome olvidar los árboles raros que te mostré
y lleno mis manos de tus flores y de nuevo te digo:
confío en ti… estarás siempre conmigo, estés donde estés…
A La Memoria de Mi Padre.
Pies Descalzos.

lunes, 9 de junio de 2008
Pensando Amarte.
domingo, 8 de junio de 2008
En Algún Lugar.

A Fuerza De Ti.

Y Mientras Tanto, Vivo...

Me He Podido Mirar En El Espejo.

Hollín de Sueños

De Las Faltas Y Las Sobras.

Mi Último Tren.

He querido venir mil veces antes para escribir lo que ahora expongo. Tenía tanto miedo deque no estuvieses. No estabas. En mi pensamiento sólo tengo atesorados cada segundo transcurrido, cada minúsculo instante, cada detalle del lugar, cada una de las personas que ahí estaban y no sé porqué causa o motivo, prefería dejarlo así. Aunque esta vez fue como si mis lpalabras tuvieran vida propia, Una letras tras otra, unas a pasos lentos, otras, dando pasos de gigantes y después de una hora, busqué pensar en otras cosas para ignorar mi destino, sí, porque así es como lo sentí, me sentí como cuando se llega hasta una estación después de un largo vagar y un gran peregrinar y algo dentro de mí me decía: ¡quédate, no pienses en irte, date otra oportunidad!. Recordaré siempre ese día. El peligro se quiso disfrazar de providencia. En el tren, mi parada era la siguiente, no habría ninguna otra en la que apearse, mi destino tocaba lento a su fin, a su conclusión, pero nuestras palabras venían entrecruzándose y solo quedaba por comenzar el diálogo. Me sorprendiste con unas rápidas letras que se arremolinaban con movimientos sutiles, y me levanté del asiento, creía que eso no podría ser a mí, nunca jamás había tenido esa sensación tan inexplicable que me abrazó en la distancia. Eran tantos los que daban sin pedir... Obviamente, era en ese instante o no sería ya nunca. Y me quise quedar detrás de ti, en la sombra, te veía como una persona muy superior a mí y me acorbadé. Necesité por unos instantes apoyar mi mano en tu hombro para que te giraras, pero no podía ser, no estabas frente a mí, nos separaba una pantalla fría, que irradiaba tanto, tanto calor... tanto cariño... y yo seguía sin poderlo creer. Pero algo hizo que me entregaras la sonrisa más hermosa que alguien me pudo dar. Y nuestras almas no tuvieron más necesidad de tiempo para entenderse y comprenderse. Hemos caminado juntas, sin dejar de cogernos la mano, y hemos llegado hasta el banco más alejado de la estación. Ya han crujido las maderas pintadas con un rojo fuerte cuando apenas nos sentimos y el crujido siguió a nuestras palabras, fue como si una orquesta de fondo tocara solo para nosotros. Y quise escapar de todas aquellas personas, del mundo, del viento, de la realidad, pero no lo logré, algo en mi no quería que me marchara, que los dejara a todos allí. Todavía siento esas manos buscando la mía, aún recuerdo mi cuerpo temblando, y no temblaba por miedo, sino por todo lo que me querían entregar. Y lancé un beso al aire, con la esperanza de que la brisa a cada uno de ellos, les acariciara la cara. Hoy, nos queremos como nunca. Soñamos como locos que cuerdos, trenzan palabras al aire, son una caricia al alma y volamos, sí, volamos como grandes magos. Esas horas, aún no sé bien cuantas fueron o si fueron horas, a veces pienso que sólo fueron unos instantes, unos segunderos en el reloj, pero reunieron todos los momentos de felicidad en un instante, en un suspiro. Han pasado ya siete meses. ¡Siete! Y cada día busco el nombre que te tuve que dar para saberte, para sentirte. Y me inventé uno, pero antes de poderlo encontrar, fueron muchos los escogidos, Ensueño, Anhelo, Espejismo, hoy sé como te llamas ya, y es Gratitud. Disculpádme si no os gusta, pero no encontré ningún nombre que os venga mejor y que se pueda encarnar en vosotros. Algunas veces pienso que nunca existió el banco, ni ese tren, ni aquella estación. He dudado muchas veces de tu existencia, te he negado como lo hiciera Pedro con Jesús, pero todo fue inútil. Eran excusas. El banco está aquí, frente a mí, como lo imaginé: tan triste, tan cómplice. No hubo, no hay, ni habrá otro momento igual que equipare al que viví y sentí. Y pensé que estaba loca, pero... ¡Que locura tan maravillosa! La locura de no sentirme más sola y de saber que a alguien le immportaba algo. Ésta locura que hoy recuerdo ¡Que noche tan extraña y tan maravillosa a la vez! Y no sólo aquella noche, sino esta noche también... Por fin llegó mi tren ¡ Mi último tren llamado Poesía_ Amistad!
VIVIRÉ MÁS ALLÁ DE LA MUERTE.

sábado, 7 de junio de 2008
Hasta el Cielo.

Hasta el cielo, tus dedos sin piel, se extienden,
Armas de Mujer.

Acaricia suavemente con tus manos, mi rostro,
viernes, 6 de junio de 2008
Huellas.
Y ahora… que quieres?

Y no alcanzo a saber que es lo que de mí, tú quieres.
Mientras, escucho aún aquellas palabras primeras
En la que me decías, que yo era la inocencia primera,
La misma que lentamente perdí una noche a escondidas
Buscando para hacerlas mías por doquier, aquellas dulces quimeras.
Y sigo escuchando más palabras que vinieron de ti,
Aquellas en las que me decías… No sabes que…
Es cierto mi amor…
Pero nunca supiste que cuando me perdía dentro de mí,
Yo me encontraba en un dislocado laberinto que se revolvía,
Que me hervía muy dentro, que sin fin, aún arde en mí.
Hoy sé que tú te jactaste de mis muchas inseguridades
Que día a día me sigue prolongando esta tormentosa duda
Que en silencio siempre tú me callaste…
Variándome por entero todo mi rumbo, torciendo primacías.
Siempre deliberé en que tu deseo era que no hablara,
Que mi voz por siempre quedara enmudecida, callada;
Que preferías que me engalanara con otras vestiduras,
Con aquellos con los que siempre me sentí humillada,
Degradada, denigrada, doblegada, menospreciada,
Oprimida, pisoteada, insultada y por ti, siempre sometida.
Yo escogí a tiempo otros ropajes con los que sentir
Que era yo misma, la que a ti nunca te gustó,
La mujer respetada, apreciada, ensalzada, honesta,
Leal con mis pensamientos y sentimientos, digna
Para poder mirar a todos a la cara, pero por encima de todo,
Sentirme esa mujer llena de confianza, íntegra.
Tu no me querías, no…
Tan sólo deseabas un juguete con el pasar tus días,
Una muñeca de vagas ideas, de indiferente expresión,
Un títere que manejar a tu gusto y antojo, bordando silencios,
Hilando todas las horas con nula pasión.
Ya lo ves, no, ya no soy la misma mujer,
Ya no me verás más tras esos muros
Que en días ciegos yo me oculté;
Ni dejaré que levantes mil torres sobre mí,
Aquellos obstáculos que duros tú me hacías
Para convertirme en un ser indiferente a todos.
Ya para ti no habrá más ojos llenos de frío,
Ni escucharás mi voz como si estuviera lejana,
Cantando aquellas letras tuyas, no mías,
Eran como aquellos sonidos mudos,
Con los que tu corazón permanecía quieto;
Y yo, sin el más mínimo hilo de luz, a oscuras.
Ahora tan sólo me dices que en aquella época
Carecías de conciencia y hoy vienes a mi,
Con las ansias de poderme de nuevo atrapar,
Pero mejor es que te vayas, tal vez, ya de mí
No quieras escuchar las palabras
Que podrían hacerte daño y se me escapan.
Ahora tan sólo esperaré que el tiempo
Pueda hacerme un nuevo guión,
- siempre lo hace-
Ya no habrá en mí más silencio,
Como el que ayer te entregué:
Con el amor que en mi sangraba
Prendido a mi frente, a mi vida inerte.
Criss. 5/06/2008





